Nadie sabe más que tú.

Nadie conoce más que tú tu experiencia de este momento. Ningún experto tiene el más mínimo acceso a tus pensamientos, emociones, estados o vivencias.

Todos los expertos, toda la información, todos los conceptos y consejos, todas las ideas aprendidas… Todo ello es percibido y conocido por ti.

Sin embargo, toda una industria está construida sobre la creencia de que otros tienen más conocimiento de tu experiencia que tú mism@,  la creencia de que necesitas que te presten (o te vendan) sus interpretaciones, clasificaciones y certezas.

Pero nadie puede proporcionarte certezas ni un “conocimiento extra” de tu experiencia.

Por eso nunca has encontrado calma, plenitud o certeza en los demás, ni en consejos o conceptos. Tu certeza y tu claridad siempre surgen de ti, de tu conocimiento directo de este momento.

Solo las creencias y conceptos pueden ser prestados, y creer lo que alguien te dice es dejar de conocer por ti mism@.

La realidad es que no te falta absolutamente nada para ser consciente y reconocer lo que tu experiencia es y te está mostrando ahora. Y si esto parece difícil es por todo lo que te sobra: todas las interpretaciones prestadas, todas las creencias, todas las formas en las que te han dicho que no conoces y no sabes lo suficiente, toda la inseguridad que los “conocedores” han volcado en ti buscando que les necesites.

¿Sientes la desalineación de un chakra que debemos armonizar, o simplemente sientes una opresión en el pecho?

¿Estás experimentando un conflicto no resuelto de tu niño interior, o solo sientes una sensación de tristeza pasajera?

La próxima vez que un experto te diga cómo te sientes, lo que significa y cómo tienes que verlo o pensarlo, observa si tu experiencia directa y real se corresponde con lo que te están contando. Si no es así, el problema no lo tienes tú.

La próxima vez que alguien te diga qué tienes que hacer con tus emociones y pensamientos, pregúntale si esos consejos, métodos o técnicas le han aportado a él o ella lo que prometen. Pregúntale si le han aportado paz y plenitud duraderas, si han puesto fin a su proceso de mejora y a su propia búsqueda. Si no es así, ¿por qué los comparte? ¿Por qué pretende saber más de tu experiencia que tú mism@ cuando ni siquiera es capaz de reconocer claramente la suya?

Nadie sabe más que tú. Nadie conoce más que tú.

Quizás sea ya el momento de mirar claramente tu experiencia y dejar ir todas las explicaciones e interpretaciones que te han ido prestando.

Quizás sea ya el momento de reconocerte por lo que eres: la presencia consciente y plena que conoce y abraza este momento exactamente como es.

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