Cada vez que nos preguntamos qué hacer para conseguir paz, felicidad o plenitud, lo que nos planteamos sin darnos cuenta es cómo conseguir que la realidad de este momento sea la realidad de este momento.

¿Por qué?

Porque, lo sepamos o no, la realidad fundamental de ti y de lo que es ahora, es a lo que nos referimos con palabras como paz, felicidad y plenitud. Por eso la pregunta no tiene sentido ni tiene respuesta. Y por eso nos da la sensación de que por mucho que busquemos respuestas nunca conseguimos ninguna que sea realmente satisfactoria.

Una pregunta más precisa podría ser entonces ¿qué hago para darme cuenta de que la paz que busco ya está aquí?

Este planteamiento parece acortar la distancia con el objeto buscado pero sigue implicando una dificultad, algo que hay que conseguir y que se encuentra, por definición, en el futuro.

Una mejor pregunta podría ser ¿qué estoy haciendo para no ver lo que ya es?

Esto nos invita a una exploración más asentada en la realidad y nos recuerda que no se trata de cómo encontrar paz, sino de descubrir cómo se está velando ahora la paz que siempre está, que siempre eres.

En esta posición, sin embargo, seguimos dando crédito a un problema imaginario. Es la ilusión de que falta algo, de que hay algo escondido y de que existe una distancia que nos separa de lo que es.

Tratamos entonces de ver más allá de los velos para encontrar una realidad que creemos oculta, una paz esquiva que siempre parece ir unos pasos por delante…

Y la ironía es que lo que creemos oculto es en realidad todo lo que hay.

Lo que buscamos se oculta a plena vista. La realidad de este momento es todo lo que siempre ha habido. ¿Cómo podría haber otra cosa?

Es como si en mitad del desierto escribieras con un palo en el suelo ¿dónde está la arena? y a continuación te pusieras a buscarla desconcertado.

Si lo único que ves es la pregunta y lo que ésta sugiere, dejas de ver la arena. Sin embargo, las palabras que proclaman la falta de arena son ondulaciones en la arena. Todo lo que ves en todas direcciones, todo lo que hay, es arena.

¿De qué crees que están hechas las palabras y sensaciones que te hablan de falta de paz? ¿Dónde crees que aparecen?

¿Dónde estás tú? ¿Realmente puede haber más o menos de ti?

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