Con frecuencia nos pasa por alto algo muy evidente: lo que ves es producto de la dirección en la que miras.

La gran cantidad de información a la que tenemos acceso hoy en día nos propone formas muy diversas de conseguir lo que buscamos: “observa cómo te sientes”, “define qué quieres”, “cambia tus creencias”, “gestiona tus emociones”, “sana tu pasado” y todas las demás casi infinitas permutaciones de los mismos temas y procesos. Estas variaciones nos distraen fácilmente del común denominador, el hecho de que todas te llevan a mirar siempre al mismo sitio: dentro de tu proceso mental-emocional.

Buscamos felicidad, paz, plenitud y satisfacción duradera, y a pesar de que lo hacemos de innumerables formas, la dirección en la que buscamos es siempre la misma. Siempre tenemos las manos y la cabeza metidas en la misma vieja bolsa, removiendo emociones, recuerdos, visiones de futuro, pensamientos, creencias, estados, versiones de nosotros mismos, etc.

Pero claro, en la bolsa solo puedes encontrar lo que hay dentro de la bolsa, que siempre resulta ser más de lo mismo por muchas formas distintas que tome. No importa cuántos nuevos métodos de búsqueda aprendas, todos van a parar a la bolsa en forma de más pensamientos e información, de modo que cada vez hay más trastos entre los que remover.

De hecho nunca has encontrado nada de lo que buscas en esa bolsa. Cada vez que te has topado con tu paz y tu felicidad, en contacto con la naturaleza, por ejemplo, o en conexión con otra persona, o en cualquier momento de plenitud y satisfacción, lo que has hecho en realidad ha sido sacar la cabeza de la bolsa y dejar de buscar y remover.

En otras palabras, has mirado por un momento, quizás sin darte cuenta, en otra dirección. Y es entonces cuando has podido ver algo diferente.

Si buscas paz, plenitud y felicidad, observa hacia dónde mirabas cada vez que te has topado con ellas. O, quizás, observa hacia dónde no mirabas.

Puede que incluso te des cuenta de que lo único que te impide ver y experimentar la felicidad que siempre existe en este momento, es tener la cabeza continuamente metida en esa bolsa de trastos viejos, buscando.

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