Quizás si este año defino mejor mis propósitos…
Quizás si me esfuerzo en aplicar lo aprendido…
Quizás conociendo mejor mi personalidad…
Quizás con más voluntad y mejores hábitos…
Quizás aprendiendo a tomar mejores decisiones…
Quizás…

¿Todavía con la esperanza de que tus actividades personales te traigan felicidad, paz y satisfacción?

¿Todavía creyendo que tu búsqueda dará finalmente resultado cuando llegues a… o después de…?

Esa búsqueda y la esperanza que la mantiene son el verdadero motor de tu sufrimiento.

El desarrollo de la persona que crees ser es el aceite que lo engrasa.

Las actividades asociadas a ese proceso son el combustible para el ciclo de satisfacción-frustración al que tratas de poner fin.

Por eso, si quieres encontrar paz y plenitud duraderas, te deseo que el 2020 sea el año en el que pierdas toda esperanza de encontrar lo que buscas y no te quede más remedio que explorar aquello que no puedes encontrar ni perder.

Te deseo que sea el año en el que pierdas toda esperanza de mejorar la persona que crees que eres y no te quede otra opción que interesarte por aquello que verdaderamente eres.

Te deseo, en definitiva, que sea el año en el que descubras que nunca has dejado de ser eso que creías perdido.

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¿Hacia dónde miras?
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