El miedo, en su versión más simple y evidente, afina tus sentidos y te obliga a estar presente en una situación de peligro.

Pero hay otra clase de miedo, más elaborado y sutil. Es un miedo que no tiene relación con lo que está pasando en este momento a tu alrededor, que no te informa de amenazas externas.

Un miedo que te empuja a huir de tus emociones, a considerarlas una amenaza, a tratar de cambiarlas, eliminarlas, alejarlas. Es una expresión de esa fractura interna que aparece cada vez que te divides en algo no querido y alguien que no lo quiere.

Es el miedo a tu experiencia del momento. El miedo a lo que estás pensando o sintiendo… O incluso a lo que imaginas que sentirás.

Es la confusión que te lleva a aislar determinadas emociones y considerarlas proscritas, que te lleva a vivir en conflicto con una parte de ti.

¿Cuánto tiempo pasas con miedo o rechazo a lo que sientes? ¿No te gustaría vivir en mejores condiciones?

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