En el corazón de toda enseñanza espiritual reside un mensaje fundamental: todo está bien.

A pesar del sufrimiento, los conflictos y todo lo que nos parece que debería mejorar, todo está bien.

Por eso en entornos espirituales aparecen ideas recurrentes como la aceptación o el perdón y prácticas como el estar presente o el estar en la realidad del ahora. Todo ello apunta hacia este mensaje fundamental y es una invitación a reconocer que, aquí y ahora, no falta ni sobra nada.

Sin embargo, es habitual que a pesar de las prácticas y los conocimientos sigamos sintiendo que en el fondo ni todo está bien, ni estamos bien.

¿Por qué no lo sientes así entonces, si se supone que todo está perfectamente?

La respuesta reside en el otro mensaje fundamental de la enseñanza: no eres quien crees ser.

No sientes que todo está bien porque vives creyendo ser algo que no eres.

Mientras vives asumiendo que eres un ser limitado y separado, por mucha información que tengas y por mucho que la entiendas, la sensación de fondo, lógica e inevitable, es de desconexión con la realidad, de vacío y de que hay algo que no funciona.

Es esta sensación la que da lugar a la búsqueda espiritual y precipita tarde o temprano el verdadero camino, el camino sin camino de regreso a ti.

Un camino de autodescubrimiento y liberación que te lleva a reconocer que este momento, siempre perfecto, se despliega continuamente en la paz y la plenitud que eres.

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