El deseo de que el año nuevo sea feliz y te traiga lo que quieres es la misma búsqueda materialista de siempre. 

Mientras este infructuoso intento de conseguir paz, plenitud y satisfacción a través de actividades, personas y objetos continúe exactamente igual que el año anterior, este año nuevo no tendrá nada de nuevo.

Así que en lugar de deseos y propósitos, aquí van unas breves indicaciones para que este año todo empiece a ser realmente distinto:

  • Recuerda que tú eres la única autoridad en la que puedes confiar. Siempre sabes lo que necesitas saber y ningún “maestro” o “experto” sabe mejor que tú lo que es cierto y adecuado para ti. 

  • Tus dudas no se deben a tu incapacidad ni a tu ignorancia, sino todo lo contrario. Recíbelas por lo que son: un reflejo de tu deseo de examinar y cuestionar por ti mismo lo que das por cierto y seguir descartando creencias y limitaciones aprendidas. 

  • Reconoce que estás bien incluso cuando no estás bien. Ningún malestar puede cambiar lo que eres. Tú eres siempre tú, siempre completo, siempre pleno.

  • Date cuenta de que el sufrimiento no es una elección sino una experiencia más que no puedes ni necesitas arreglar. Todo estado interno es superficial y pasajero. Siempre puedes reconocer y expresar el amor, la libertad y la creatividad que eres independientemente de cómo te sientas.

  • Deja de sostener la historia de que existen versiones de ti. Los intentos de superarte o evolucionar son solo formas de seguir buscándote donde no te puedes encontrar. Recuerda que el camino de ti hacia ti no es un proceso de mejora y adquisición sino de pérdida de todo aquello que te impide reconocer que eres ya ahora plenamente lo que siempre has buscado.

  • Recibe toda circunstancia como lo que es: una manifestación de ti que ha sido ya aceptada por ti y que tiene como único propósito ser una oportunidad más de auto-descubrimiento. Tratar de huir de este momento es tratar de huir de ti. Y eso es una imposibilidad que, como ya sabes, solo da lugar al conflicto y la frustración.

  • Reconoce que el miedo y la inseguridad no significan nada acerca de ti ni de tu futuro, sino que son solo reflejos de una perspectiva limitada en el momento. Por eso no necesitas cambiarlos ni que se vayan, solo necesitas seguir siendo tú.

  • Date cuenta de que lo que siempre has buscado es simplemente dejar de buscar. Los momentos de paz y satisfacción que has vivido no los creó aquello que creíste encontrar. De hecho, no fueron creados en absoluto. Todo lo que sucede es que al pausarse momentáneamente la ilusión de carencia y la actividad de búsqueda se hace visible de nuevo el trasfondo de paz que sostiene siempre toda experiencia.

  • Comprueba tantas veces como sea necesario que tú que estás ahora leyendo estas líneas, que eres consciente de lo que piensas y sientes, no eres un cuerpo-mente ni un individuo separado y finito sino pura conciencia plena, ilimitada y atemporal.

  • Observa entonces que no vives en un año que acaba de empezar sino que es el año el que está empezando en ti. Un año que no es más que un conjunto de experiencias que no pueden darte ni quitarte nada ya que es tu naturaleza plena y atemporal lo que las sostiene y les da existencia. El año, es decir, este momento, es entonces solamente una oportunidad más para que reconozcas que felicidad es solo otro nombre para ti, para lo que no puedes dejar nunca de ser.

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