El intento de “vivir en el ahora” nos parece algo difícil y escurridizo simplemente porque es imposible.

Tu experiencia de vida es inseparable de la experiencia de tiempo.

Cualquier pensamiento, cualquier emoción, cualquier estado… Todos tienen un inicio y un final, todos son fenómenos temporales. Por eso pueden existir y los puedes experimentar.

Y por eso intentar vivir en el “momento presente” es intentar no vivir.

Hemos escuchado muchas veces que “no estar en el ahora” es la causa de nuestro sufrimiento y que, por lo tanto, la solución es tratar de estarlo.

Pero como ya hemos explorado en alguna ocasión, solución y problema son dos caras de una misma ilusión que se necesitan, se sostienen mutuamente y le dan al yo separado una razón para seguir con su actividad de búsqueda.

Así que por un lado, todo lo que hay y siempre ha habido es este instante, de modo que no estar en el ahora es imposible. Y, por otro lado, toda experiencia se despliega de forma temporal, o sea que vivir la vida sin experiencia de tiempo es también imposible.

Esta aparente contradicción se resuelve cuando te das cuenta de que la cuestión real no tiene que ver con el pasado o el futuro ni con qué experiencia estás teniendo, sino con quién eres.

Toda emoción, todo pensamiento y toda experiencia están localizadas en el espacio y tienen una duración en el tiempo, pero tú no.

Tú eres presencia consciente, plena, no localizada y anterior a la experiencia de tiempo. Por eso puedes “sumergirte” momentáneamente en tu historia personal, en lo que está sucediendo o en tus proyecciones de futuro.

Por eso vivir en el tiempo, es decir experimentar la apariencia de un pasado, un futuro y un fluir temporal no es ningún problema, no causa sufrimiento ni es algo que tengas que evitar.

La raíz del sufrimiento es el olvido de ti. Es el asumirte y vivirte como un ser separado y limitado dentro el tiempo, que está atrapado en él y es víctima de un pasado traumático o un futuro amenazante de los que no puede escapar.

Reconoce que eres presencia, pura conciencia eterna, libre de las limitaciones de la experiencia.

Reconoce que no puedes vivir en el momento porque son todos los momentos los que viven en ti.

Reconoce que lo único que tienes que hacer es volver a ti y vivir plenamente de acuerdo a lo que eres.

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